Dentro de las acciones que están promoviendo la Hermandad Obrera de Acción Católica y el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera en el marco de la acción 24 de la programación Pastoral Diocesana 2013-2014 "Poniendo rostro y esperanza a la crisis" con el objetivo de favorecer la acción social y política se ha organizado un nuevo encuentro con las víctimas de la crisis.
Tendrá lugar el miércoles 29 de enero, a las 20.00 horas, en el Centro Cívico La Victoria de este barrio vallisoletano (
Calle San Sebastián 7).
En este encuentro se pretende que personas que sufren el desempleo con motivo de la crisis compartan su experiencia de cómo llegaron a perder el empleo y qué les ha supuesto a nivel personal y familiar, así como las alternativas que han buscado.
Aunque ya hay alguna persona a la que se le ha pedido que exponga su experiencia, el encuentro está abierto a todas aquellas personas que quieran compartir cómo no se han quedado "paradas" ante el desempleo y han buscado salidas.
El objetivo de este encuentro es dar voz a las víctimas de la crisis, mostrar que las personas desempleadas quieren la dignidad que da un trabajo y no vivir de las ayudas y, fundamentalmente, abrir a la esperanza a aquellas otras que no ven luz en el horizonte.
Invitamos a asistir a todas las personas afectadas por el desempleo y a
aquellas otros que no lo están pero se sienten solidarias con ellas.
Esta actividad quiere también responder a esa llamada del Papa Francisco a que a los trabajadores y trabajadoras no nos roben la esperanza.
Así mismo, pretende hacer real lo que el Papa Francisco plantea en Evangelii Gaudium:
187. Cada
cristiano y cada
comunidad están
llamados a ser
instrumentos de Dios
para la liberación y
promoción de los
pobres, de manera
que puedan
integrarse
plenamente en la
sociedad; esto
supone que seamos
dóciles y atentos
para escuchar el
clamor del pobre y
socorrerlo.
188. La
Iglesia ha
reconocido que la
exigencia de
escuchar este clamor
brota de la misma
obra liberadora de
la gracia en cada
uno de nosotros, por
lo cual no se trata
de una misión
reservada sólo a
algunos: «La
Iglesia, guiada por
el Evangelio de la
misericordia y por
el amor al hombre,y
quiere responder a
él con todas sus
fuerzas». En este
marco se comprende
el pedido de Jesús a
sus discípulos:
«¡Dadles vosotros de
comer!», lo
cual implica tanto
la cooperación para
resolver las causas
estructurales de la
pobreza y para
promover el
desarrollo integral
de los pobres, como
los gestos más
simples y cotidianos
de solidaridad ante
las miserias muy
concretas que
encontramos.
192. Pero
queremos más
todavía, nuestro
sueño vuela más
alto. No hablamos
sólo de asegurar a
todos la comida, o
un «decoroso
sustento», sino de
que tengan
«prosperidadsin
exceptuar bien
alguno. Esto
implica educación,
acceso al cuidado de
la salud y
especialmente
trabajo, porque en
el trabajo libre,
creativo,
participativo y
solidario, el ser
humano expresa y
acrecienta la
dignidad de su vida.
El salario justo
permite el acceso
adecuado a los demás
bienes que están
destinados al uso
común.