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domingo, 9 de abril de 2017

Defendemos un trabajo digno



COMUNICADO DEL ENCUENTRO DE COMPROMISO DE LA HOAC DE CASTILLA Y LEÓN

Palencia, 8 de abril de 2017


La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), como movimiento de la Iglesia especializado en la Evangelización del Mundo Obrero, y sus militantes, comprometidos con la lucha por la dignidad y la justicia de los trabajadores y sus familias, en el marco del Encuentro de Militantes Obreros Cristianos venidos de diferentes puntos de Castilla y León celebrado este año en Palencia, hemos constatado que el acceso a un trabajo digno se ha hecho cada vez más difícil, y este hecho conlleva graves consecuencias para el desarrollo normal de las familias. Desde la HOAC de Castilla y León, consideramos que esta situación es una de las manifestaciones más importantes del empobrecimiento que padece el mundo del trabajo.



Hoy más que nunca, es esencial la afirmación de los derechos de las personas y las familias. Esto implica luchar por un trabajo que posibilite y no obstaculice la vida normal de las familias y su función en la sociedad, lograr una relación más armónica entre trabajo y familia.

En concreto ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros?. Podríamos resumirlo en cinco puntos fundamentales:

1. Hacer piña, para que las personas que viven estas situaciones, no la vivan en soledad, mostrándoles nuestra solidaridad

2. Visibilizar y denunciar, a través de todos los medios a nuestro alcance, la situación de desigualdad en el acceso al trabajo decente.

3. Crecer en conciencia: todos somos iguales, si existen pobres es porque existen ricos y los bienes que existen son de todos, no sólo de unos pocos.

4. Trabajar para que todas las instituciones estén al servicio de las personas, especialmente de las que más lo necesitan: Ayuntamientos, comunidades, Sindicatos, Empresas, Iglesias…

5. Queremos vivir de forma diferente a lo que el sistema económico que padecemos, nos empuja, siendo: solidarios, compartiendo con quienes menos tienen, consumiendo solo lo que necesitamos, trabajando solo para vivir y ser personas creativas, preocupados y ocupados por todos.

Es necesario que asumamos desde ya la responsabilidad de construir nuevas formas de relacionarnos desde la iniciativa social. Todos estamos llamados a responder a este gran reto que nos plantea el mundo de hoy: que trabajo y familia puedan finalmente darse la mano y caminar juntos.

[DÍPTICO TRABAJO DIGNO]

domingo, 19 de junio de 2016

La dignidad del trabajo y el trabajo digno



Comunicado con motivo del Día de la HOAC 2016.

La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), en su ser Iglesia en el Mundo Obrero y del Trabajo, denunciamos la situación de desempleado, precarización laboral y empobrecimiento que impide el desarrollo de las personas y de las familias.

Lectura del manifiesto
Es el resultado del dominio de la idolatría del dinero, de la rentabilidad y el bienestar individualista. La lógica económica y política actual convierte a muchos trabajadores y trabajadoras en descartables, prescindibles, por no ser suficientemente rentables. Y esto, a su vez, es la consecuencia de otro descarte más radical: el del ser humano mismo, reducido a un producto de usar y tirar. Se ha convertido el trabajo, que es parte de nuestro ser como personas, en puro instrumento de la rentabilidad económica y así se ha reducido a la persona trabajadora a la condición de instrumento. La consecuencia es la ausencia de trabajo digno, el desempleo, el empleo precarizado, el empobrecimiento de las personas y las familias trabajadoras… Todo ello impide el desarrollo humano de las personas y dificulta la vida familiar.En este Año de la Misericordia, recogiendo la petición del Papa Francisco, hacemos un llamamiento a que no permanezcamos indiferentes ante esta situación. Pedimos que la persona sea siempre lo primero. La lucha por el trabajo digno es el  camino indispensable para para la afirmación práctica de la sagrada dignidad de la persona, porque sin trabajo digno se pisotea esa dignidad. La lucha por el trabajo digno es, además, condición imprescindible para la inclusión social de los pobres.
La lucha por un trabajo digno lo es por un trabajo en condiciones dignas y justas, pero también por devolver la dignidad al trabajo mismo, por recuperar lo que el trabajo debe ser: un camino de realización de nuestra humanidad, de construcción de una sociedad humana, de posibilitar los derechos familiares de las personas y los derechos sociales de las familias. 

El ser humano se realiza en el amor, cuando experimenta que ama y es amado. La lucha por el trabajo digno es la lucha para que podamos trabajar por amor, realizando con el trabajo nuestra humanidad, sirviendo con él a los demás, viviéndolo como un don de la persona a las demás. Como toda actividad humana, el trabajo sin amor no es digno del ser humano.

¡Por un trabajo digno para una sociedad decente!


sábado, 3 de octubre de 2015

La Iglesia, por un trabajo decente


“No hay peor pobreza material que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo”. De manera reiterada nos lo recuerda el Papa.

El trabajo es medio imprescindible de realización personal de la propia vocación y reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas. Mediante el trabajo construimos la vida social y política y contribuimos al Plan de Dios para la humanidad. Si falta el trabajo, la dignidad humana está herida.

Nuestra realidad queda muy bien resumida por dos titulares:

“Cuatro de cada diez parados llevan más de dos años buscando empleo en Castilla y León. El número de desempleados de larga duración se ha quintuplicado en la comunidad desde finales de 2008 “(El Norte de Castilla, 21 de septiembre de 2015)

“El 22% de los chicos y chicas de entre 15 y 24 años trabaja 'de forma involuntaria' en empleos a tiempo parcial frente al 4% de la OCDE” (El Mundo, 22 de septiembre de 2015)

Es, por tanto, ineludible reivindicar la necesidad de un trabajo decente para todas las personas. Debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales y en nuestras agendas personales. Y también en las propuestas de nuestra Iglesia.



Como seguidores de Jesucristo, el Obrero de Nazareth, promover y crear un entorno propicio al trabajo decente es esencial para enfrentar los desafíos actuales de creciente injusticia social y desigualdad, reforzando al mismo tiempo la dignidad humana y contribuyendo al bien común. No podemos mirar para otro lado para no ver el sufrimiento humano resultante tanto de estructuras injustas como del egoísmo de las personas que da lugar a formas de trabajo precario o mal remunerado, del tráfico de seres humanos y de trabajo forzado, de variadas formas de desempleo juvenil y de migración forzada.

En España, en Europa y en todo el mundo, el acceso a un trabajo decente debe ser una meta prioritaria de las políticas públicas y de las organizaciones sociales, empresariales y sindicales. Es necesaria la articulación de políticas en España, en la Unión Europea y en el ámbito de Naciones Unidas de cara a la consecución de este objetivo. Es urgente la formulación y puesta en práctica de un nuevo conjunto de objetivos de desarrollo internacionales, junto con unas condiciones de ayuda y unas políticas económicas.

Afirmamos con el Papa Francisco que “nuestro sueño vuela más alto. No hablamos solo de asegurar a todos la comida, o un “decoroso sustento”, sino de que tengan “prosperidad sin exceptuar bien alguno”. Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida” (EG 192).

España, nuestra Comunidad Autónoma, nuestra provincia no es ajena a la creciente injusticia social, a la creciente desigualdad y a tasas de desempleo muy superiores a la media europea. Por ello, como cristianos el 7 de octubre unimos nuestra voz a la de tantas organizaciones y personas que claman por un trabajo decente para una vida digna.
 
HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA DE VALLADOLID
 

domingo, 20 de octubre de 2013

Encuentro con los rostros de la crisis


Convocados por la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera con el apoyo de la Parroquia de Nuestra Señora de La Victoria de Valladolid, el viernes 18 de octubre un grupo de cristianos preocupados por las víctimas de la crisis se dieron cita para dialogar con personas afectadas por esta situación social.

Expuso su experiencia Erik, una persona procedente de Ecuador que quería construir un proyecto familiar entre nosotros, proyecto que se ha visto truncado por la crisis que le obliga a regresar a su país. Erik comenzó agradeciendo la acogida que ha experimentado en la parroquia de La Victoria y en el mismo barrio. Comentó cuál había sido su experiencia laboral: largas jornadas, incluso fuera de Valladolid, que le impedían disfrutar de los suyos (mujer y dos hijos) lo que el deseaba. De repente esta situación se complicó: meses trabajando sin cobrar, decisión de dejar de trabajar, imposibilidad de cobrar el desempleo por no hacerle los papeles, ... Un auténtico calvario el que sufrió esta persona trabajadora y buen profesional. Ahora está cobrando el desempleo, pero los ingresos resultan insuficientes para cubrir todos los gastos de la familia y Erik lo que quiere es trabajar y ganarse dígnamente el salario (no quiere vivir de subsidios ni de ayudas), por lo que han tomado la decisión de regresar a su país. El mayor dolor para Erik es no poder continuar ofreciendo a sus niños el ambiente positivo que ha encontrado en el barrio y las oportunidades de formación y de relaciones sociales que hay aquí para ellos.

La intervención de Erik fue un ejemplo de dignidad y también un auténtico testimonio de fe, expresando un profundo respeto por aquél que le había causado tanto dolor y la confianza plena en Dios y en que es Él quien le guía.

El diálogo posterior a su intervención resultó muy rico, y sirvió para que otras personas presentes expresaran su experiencia como víctimas directas de la crisis o como conocedoras de primera mano por estarla sufriendo familiares o amigos muy cercanos.

Miembros de la comunidad parroquial de La Victoria expresaron a Erik su pesar por su marcha, ya que es una persona activa de la misma y en la que se había integrado plenamente desde que vino a España.


Esta actividad forma parte del proceso que animan la HOAC y el Secretariado de Pastoral Obrera recogido en la Programación Pastoral Diocesana "Poniendo rostro y esperanza a la crisis". Se está elaborando un sencillo manifiesto de sensibilización y una ficha de trabajo para grupos para ofrecerlo, en un primer momento, en las parroquias del arciprestazgo Oeste de la ciudad.

sábado, 6 de octubre de 2012

Comprometidos con otra economía posible

 
Los militantes de la HOAC de Valladolid han renovado su compromiso para lograr otra economía después de realizar las dos encuentas del Plan Básico de Formación Política dedicadas a este aspecto tan importante de la vida social.