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domingo, 19 de junio de 2016

La dignidad del trabajo y el trabajo digno



Comunicado con motivo del Día de la HOAC 2016.

La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), en su ser Iglesia en el Mundo Obrero y del Trabajo, denunciamos la situación de desempleado, precarización laboral y empobrecimiento que impide el desarrollo de las personas y de las familias.

Lectura del manifiesto
Es el resultado del dominio de la idolatría del dinero, de la rentabilidad y el bienestar individualista. La lógica económica y política actual convierte a muchos trabajadores y trabajadoras en descartables, prescindibles, por no ser suficientemente rentables. Y esto, a su vez, es la consecuencia de otro descarte más radical: el del ser humano mismo, reducido a un producto de usar y tirar. Se ha convertido el trabajo, que es parte de nuestro ser como personas, en puro instrumento de la rentabilidad económica y así se ha reducido a la persona trabajadora a la condición de instrumento. La consecuencia es la ausencia de trabajo digno, el desempleo, el empleo precarizado, el empobrecimiento de las personas y las familias trabajadoras… Todo ello impide el desarrollo humano de las personas y dificulta la vida familiar.En este Año de la Misericordia, recogiendo la petición del Papa Francisco, hacemos un llamamiento a que no permanezcamos indiferentes ante esta situación. Pedimos que la persona sea siempre lo primero. La lucha por el trabajo digno es el  camino indispensable para para la afirmación práctica de la sagrada dignidad de la persona, porque sin trabajo digno se pisotea esa dignidad. La lucha por el trabajo digno es, además, condición imprescindible para la inclusión social de los pobres.
La lucha por un trabajo digno lo es por un trabajo en condiciones dignas y justas, pero también por devolver la dignidad al trabajo mismo, por recuperar lo que el trabajo debe ser: un camino de realización de nuestra humanidad, de construcción de una sociedad humana, de posibilitar los derechos familiares de las personas y los derechos sociales de las familias. 

El ser humano se realiza en el amor, cuando experimenta que ama y es amado. La lucha por el trabajo digno es la lucha para que podamos trabajar por amor, realizando con el trabajo nuestra humanidad, sirviendo con él a los demás, viviéndolo como un don de la persona a las demás. Como toda actividad humana, el trabajo sin amor no es digno del ser humano.

¡Por un trabajo digno para una sociedad decente!


jueves, 24 de diciembre de 2015

¡Acoge, abraza, cuida, acompaña, ...!


La Hermandad Obrera de Acción Católica de Valladolid desea que
la felicidad de la Navidad pueda llegar a todas las personas y las familias
haciéndonos los seguidores del Niño de Belén buena noticia del Amor de Dios a los pobres.




Hoy en medio de la noche brilla una luz, tu luz.
Vuelves a nacer e iluminas con tu claridad nuestra vida.
Una vez más, vienes a nosotros, discreto, sencillo, humilde…
y nos llenas de esperanza, a pesar de las dificultades y problemas.
Nosotros vamos hacia ti, Señor, queremos adorarte.
Sabemos dónde estás, siempre naces junto a los pobres.
Te volveremos a encontrar con quienes no tienen casa,
al lado de quienes no tienen paz,
de la mano de los que sufren el desempleo y la desilusión.
Sabemos que estarás junto con los enfermos.
Eres sorprendente y previsible al mismo tiempo.
Tu luz nos sorprende en medio de las noches de la vida.
Tu amor resplandece en cualquier lugar, por oscuro que sea.
Tu presencia se multiplica en cada gesto de amor.
Ven a nosotros, Señor, ayúdanos a reconocerte,
a contemplarte, a servirte…
Ayúdanos a ser signo de tu presencia
junto a quien lo pasa mal.
Es Navidad, tú estás con nosotros, con todos.
Que nosotros, como Tú, estemos con los que sufren.
NAVIDAD



martes, 6 de octubre de 2015

La HOAC invita al compromiso de toda la Iglesia con el trabajo decente


La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Valladolid se une el miércoles 7 de octubre a la celebración de la Jornada Mundial por un trabajo con dos gestos:
Anima a los cristianos de Valladolid y a todas las personas preocupadas por esta realidad a participar en la oración y a dar a conocer el comunicado-reflexión en sus ambientes y a las personas cercanas.

La HOAC de Valladolid, además, renueva en esta Jornada su compromiso como Iglesia en el mundo obrero por un trabajo decente a través de la participación de sus militantes en las organizaciones sindicales, sociales y eclesiales con esta meta y animando el Equipo Parroquial de Pastoral Obrera de Nª Sª de La Victoria "Poniendo rostro y esperanza al mundo del trabajo" que busca acercarse a las personas y familias afectadas por la precariedad laboral y llevar la Buena Noticia del Evangelio de Jesucristo, el Obrero de Nazaret.

sábado, 3 de octubre de 2015

La Iglesia, por un trabajo decente


“No hay peor pobreza material que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo”. De manera reiterada nos lo recuerda el Papa.

El trabajo es medio imprescindible de realización personal de la propia vocación y reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas. Mediante el trabajo construimos la vida social y política y contribuimos al Plan de Dios para la humanidad. Si falta el trabajo, la dignidad humana está herida.

Nuestra realidad queda muy bien resumida por dos titulares:

“Cuatro de cada diez parados llevan más de dos años buscando empleo en Castilla y León. El número de desempleados de larga duración se ha quintuplicado en la comunidad desde finales de 2008 “(El Norte de Castilla, 21 de septiembre de 2015)

El 22% de los chicos y chicas de entre 15 y 24 años trabaja 'de forma involuntaria' en empleos a tiempo parcial frente al 4% de la OCDE” (El Mundo, 22 de septiembre de 2015)

Es, por tanto, ineludible reivindicar la necesidad de un trabajo decente para todas las personas. Debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales y en nuestras agendas personales. Y también en las propuestas de nuestra Iglesia.



Como seguidores de Jesucristo, el Obrero de Nazareth, promover y crear un entorno propicio al trabajo decente es esencial para enfrentar los desafíos actuales de creciente injusticia social y desigualdad, reforzando al mismo tiempo la dignidad humana y contribuyendo al bien común. No podemos mirar para otro lado para no ver el sufrimiento humano resultante tanto de estructuras injustas como del egoísmo de las personas que da lugar a formas de trabajo precario o mal remunerado, del tráfico de seres humanos y de trabajo forzado, de variadas formas de desempleo juvenil y de migración forzada.

En España, en Europa y en todo el mundo, el acceso a un trabajo decente debe ser una meta prioritaria de las políticas públicas y de las organizaciones sociales, empresariales y sindicales. Es necesaria la articulación de políticas en España, en la Unión Europea y en el ámbito de Naciones Unidas de cara a la consecución de este objetivo. Es urgente la formulación y puesta en práctica de un nuevo conjunto de objetivos de desarrollo internacionales, junto con unas condiciones de ayuda y unas políticas económicas.

Afirmamos con el Papa Francisco que “nuestro sueño vuela más alto. No hablamos solo de asegurar a todos la comida, o un “decoroso sustento”, sino de que tengan “prosperidad sin exceptuar bien alguno”. Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida” (EG 192).

España, nuestra Comunidad Autónoma, nuestra provincia no es ajena a la creciente injusticia social, a la creciente desigualdad y a tasas de desempleo muy superiores a la media europea. Por ello, como cristianos el 7 de octubre unimos nuestra voz a la de tantas organizaciones y personas que claman por un trabajo decente para una vida digna.
 
HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA DE VALLADOLID
 

lunes, 17 de agosto de 2015

Valladolid en la Asamblea General de la HOAC

 
Del 13 al 16 de agosto, los militantes de Valladolid no hemos faltado a la XIII Asamblea General de la Hermandad Obrera de Acción Católica. De los cinco que en este momento formamos el equipo de militantes, por razones familiares, hemos asistido tres (Belén, Nacho y Goyo) y una simpatizante (Mabel, esposa de Goyo).

Han sido cuatro jornadas en las que hemos convivido con intensidad entre nosotros y con los militantes de otras diócesis, en particular, las de Castilla y León.

El fruto de intenso trabajo ha sido la decisión de avanzar en vivir la comunión de bienes, vida y acción con las personas empobrecidas, concretándolo en estas propuestas:

• Acompañar la vida de las personas y colaborar con ellas a que se den las condiciones para que podamos vivir nuestra humanidad de manera plena.
• Colaborar a un cambio de mentalidad. Hace falta otra comprensión vital de en qué consiste nuestra humanidad y cómo se construye.
• Colaborar al cambio de las instituciones para que estén mucho más al servicio de las necesidades de las personas, en particular de las empobrecidas.
• Ayudar a construir experiencias alternativas en la forma de ser y trabajar que expresen y construyan la nueva mentalidad que necesitamos.




Ahora toca concretar los medios para hacer vida estas propuestas y así seamos Buena Noticia en medio del sufrimiento y dolor del mundo obrero. En nuestro caso nos sentimos especialmente alentados por el animo de nuestro Arzobispo, D. Ricardo, que nos acompañó en la primera jornada en la que presidió la Eucaristía. La colecta de esta Eucaristía, de cerca de 7.000 euros, se destinará a proyectos que defienden el trabajo digno y la inclusión social, junto a los más de 3.000 euros de la última Eucaristía que fortalecerán el Proyecto  Contexto de Bolivia de formación de mujeres lideresas y animadoras de pastoral.

La HOAC de Valladolid está fundamentalmente centrada en la preocupación por la situación de la familia obrera y su compromiso se orienta a la defensa de los derechos sociales de las familias y de los derechos familiares de las personas. La Asamblea supone sin duda un importante impulso en esta tarea. Junto a ello, la otra prioridad es la extensión y formación de nuevos equipos de militantes. El número de personas reducido del equipo actual limita mucho las posibilidades de acción evangelizadora de la HOAC de Valladolid, por lo que resulta fundamental el crecimiento para poder responder mejor al encargo que nos hace la Iglesia Diocesana.

Entre los momentos más emotivos de esta Asamblea destacaríamos dos. El primero, la aceptación pública y la acogida del movimiento a las tres nuevas personas que se incorporan al equipo de la Comisión Permanente: Fernando (Consiliario), Milagros (Responsable de Compromiso) y Carmen (Responsable de Organización). Tres personas que dejan casa y trabajo para servir a la Iglesia y al mundo obrero a través de la HOAC durante los próximos cuatro años. Don y gratuidad que sólo es posible por la acción del Espíritu. La HOAC de Valladolid expresamos todo nuestro apoyo y disponibilidad para que puedan realidad lo mejor posible su tarea. Y muchas gracias a las tres personas que vuelven a sus hogares por estos cuatro años en los que han dejado lo mejor de sí para la evangelización del mundo del trabajo.

Para la HOAC, la vida familiar de los militantes es importante. Por ello en la Asamblea ha habido más de 150 chavales, desde bebés hasta jovencitos de dieciocho años. También, viejos militantes han "presumido" de sus hijos e hijas que también lo son. Por esta importancia de la vida familiar, el segundo momento especialmente emotivo fue celebrar en la última eucaristía el amor de Dios expresado en la vida matrimonial de más de cuarenta años de varias parejas de militantes.

La Asamblea concluyó con la aprobación del Comunicado Final. En la página web de la HOAC puede leerse toda la información relacionada con la Asamblea y ver amplios reportajes de fotos de cada uno de los momentos, así como las resoluciones aprobadas sobre Europa, rentas mínimas, CIEs e igualdad de género.

Los asistentes de Valladolid damos gracias a Dios por esta oportunidad que nos ha ofrecido en la que hemos podido vivir la universalidad de la Iglesia que nos convoca a la misión de construir Iglesia en las periferias del mundo obrero.

Para terminar, compartimos las tres canciones que han puesto la banda sonora de la Asamblea:

domingo, 27 de abril de 2014

El trabajo, para la vida

El día 28 de abril se celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. La HOAC de Valladolid hacemos propia la reflexión de la HOAC de Córdoba.

En 2013, en nuestra provincia, ocurrieron 13622 accidentes laborales, de ellos 10 mortales. Así mismo se reconocieron 124 enfermedades profesionales. Estamos por tanto ante un grave problema. 

Invitamos a tener presentes en esta jornada a los trabajadores y a las familias que han visto su vida tocada por la salud y/o la siniestrabilidad laboral. Pidamos al Padre de la Vida que pueda llegar pronto el día en que el trabajo sea para vivir y comprometámonos con todos los hombres y mujeres que están empujando nuestra historia en esta dirección.

Este es el comunicado de la HOAC de Córdoba:

Desgraciadamente llevamos ya mucho tiempo afirmando que la salud laboral es una cuestión de Justicia, de condiciones y ambientes de trabajo adecuados, donde se pueda desarrollar la actividad profesional con dignidad. Hemos denunciado muchas veces que los mal llamados “accidentes” de trabajo se pueden evitar... que podrían desaparecer si se adoptaran siempre las medidas preventivas marcadas por nuestras leyes. Si se profundizara en una cultura real del trabajo saludable.

La situación actual de crisis ha abierto una brecha aún más profunda en la salud de los trabajadores. Quienes conservan su empleo comprueban cómo empeoran sus condiciones de trabajo. Su esfuerzo es cada vez más barato, sus jornadas más largas, su “vida social” más escasa y su nómina más delgada.

Desde el potente aparato de propaganda que manejan nuestras autoridades se nos está diciendo machaconamente que la crisis ha terminado. Según ellos estamos mejorando y ya empezamos a crear empleo. Pero empleo ya no es igual a trabajo digno. Cada vez más, debido a la flexibilización del mercado laboral, encontrar un trabajo no equivale a poderte “ganar la vida”, siendo incluso insuficiente para sacarte de la pobreza.

Todo esto hace que aumente el estrés (los llamados riesgos psicosociales). Los problemas de salud se soportan en silencio para no causar baja por enfermedad, sinónimo del “no venga Vd. Mañana”. Y así, soportando condiciones cada vez más precarias, llegamos al accidente laboral. Siniestros que unas veces son a causa de deficiencias en la prevención de riesgos y otras se deben simplemente al
agotamiento, el ritmo altísimo de trabajo... el deterioro de la persona que trabaja.

Frente a esta realidad, la HOAC, Iglesia inserta en la realidad más sufriente del mundo obrero, proclama alto y claro que la persona, imagen y semejanza de Dios, debe ser la medida de todo.

También de la actividad económica y laboral. El valor del trabajo radica en quien lo realiza. No en productos, servicios o rentabilidades generadas. El Papa Francisco lo ha dicho de esta manera:

“Es necesario reafirmar que el trabajo es una realidad esencial para la sociedad, para las familias y para los individuos y que su principal valor es el bien de la persona humana, ya que la realiza
como tal, con sus actitudes y sus capacidades intelectuales, creativas y manuales. De esto se deriva que el trabajo no tenga solo un fin económico y de beneficios, sino ante todo un fin que atañe al hombre y a su dignidad. ¡Y si no hay trabajo esa dignidad está herida! Cualquier persona sin empleo o subempleada corre, de hecho, el peligro de que la sitúen al margen de la sociedad y de convertirse así en una víctima de la exclusión social”

Discurso del Papa Francisco en Cagliari 22 de septiembre de 2013

Por todo ello, afirmamos, en el día mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que es imposible cuidar la salud en el trabajo si éste no es decente, se basa en una legislación cada vez más injusta (como la española) y ofende la dignidad de la persona que trabaja. Por eso:

  ElTrabajoParaLaVida_Web
HOAC Córdoba
28 de abril de 2014

sábado, 26 de abril de 2014

Comunicado 1º de mayo JOC-HOAC


 http://www.hoac.es/wp-content/uploads/2014/04/Comunicado1mayo2014.png

Ante un nuevo 1º de mayo, día internacional de los trabajadores  y las trabajadoras, fiesta del movimiento obrero mundial, la HOAC y la JOC, movimientos de Acción Católica especializada en el mundo obrero, queremos ofrecer nuestra reflexión.

Recordamos en este día a tantos trabajadores y trabajadoras que sufrieron y continúan sufriendo a lo largo de la historia condiciones precarias e inseguras de trabajo, lo que les ha llevado a perder la salud e incluso la vida. Trabajadores explotados por la usura de los empresarios, o de grupos multinacionales o financieros, que especulan y no dudan, en poner como centro de la actividad económica el beneficio y el dinero.

Así la persona y sus familias, son mercancía que se compra a cambio de un salario cada día menor. También recordamos a quienes, siendo un ejemplo de resistencia y lucha, han permitido que el colectivo obrero y la sociedad en general, avanzáramos hacia un mundo de justicia, igualdad, paz y desarrollo y nos implicáramos en la construcción de un mundo más fraterno.

Denunciamos que el Mundo obrero está sufriendo las consecuencias de una desigualdad cada vez mayor, entre países y dentro de cada país. El trabajo convertido en un factor más de la producción y al servicio del capital, está dejando de ser un elemento esencial para que las personas y las familias puedan vivir con dignidad. Un escenario nefasto para el desarrollo de la vida de tantas personas ¿Por qué no podemos vivir sin trabajo, y si trabajamos perdemos la vida? puede parecer exagerado… ¡pero no! Actualmente en España nos encontramos  con una escalofriante tasa de desempleo del 26% (5.896.300 de personas) [1],  del 56% si hablamos de jóvenes. Quienes encuentran trabajo, casi en su totalidad, obtienen empleos precarios e inestables [2] que también nos van quitando la vida, a veces incluso con salarios que no permiten salir de la pobreza.

Hay un ataque planificado y dirigido a redistribuir la riqueza desde la mayoría humilde obrera y trabajadora  hacia un grupo dominante minoritario, aplicando la despiadada ideología neoliberal en un mundo con fronteras para las personas, pero no para el dinero.

El reciente Informe Foessa “Precariedad y cohesión social”, presentado por Cáritas y cínicamente cuestionado por el gobierno, constata el empeoramiento de la situación laboral y social que se extiende a amplios sectores de la población.

En España la fractura social entre los más pobres y los más ricos se ha ensanchado un 45%. Cinco millones de personas se encuentran afectadas por situaciones de exclusión severa, un 82,6% más que en 2007, en su mayoría familias trabajadoras. Las diferencias son mucho más claras según la edad: los jóvenes menores de 29 años representan el 44% de las personas excluidas, y la exclusión social en la infancia se está convirtiendo en un problema de primer orden.

Es evidente el empobrecimiento acelerado del mundo obrero, que día a día encuentra más dificultades en el acceso a sus necesidades y derechos más básicos (alimentación, salud, vivienda, educación…) Esto contrasta con el creciente enriquecimiento de las élites económicas y financieras.

Ante la situación de insolidaridad estructural que se vive en todo el mundo respecto a los trabajadores, y más si cabe respecto a jóvenes que quieren y no pueden trabajar, observamos que las condiciones de vida que ofrece nuestra sociedad no son decentes porque humillan a grandes cantidades de personas abocándolas al desempleo o a trabajos precarios permanentes y mal remunerados que no garantizan una vida digna; a la pobreza que impide un mínimo proyecto de vida personal y familiar sostenible y duradero.

¿Tiene sentido seguir hablando de trabajo digno? ¿Cómo mirar desde una perspectiva cristiana la realidad del trabajo? ¿Puede ser hoy Buena Noticia nuestra manera de comprender el trabajo a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)?

Ofrecemos la reflexión de la DSI, que establece el trabajo como la clave de la cuestión social. El Papa Francisco se ha referido repetidamente a la importancia del trabajo para tener una vida digna: “Donde no hay trabajo, falta la dignidad. Y esto (…) es consecuencia de una elección mundial, de un sistema económico que lleva a esta tragedia; un sistema económico que tiene en el centro un ídolo, que se llama dinero.” [3]

 La persona  debe ser y estar en el centro de la actividad económica, de la política, de las relaciones laborales, del trabajo. La forma en que se está organizando el trabajo y la sociedad nos deshumaniza, nos impide el desarrollo personal, familiar, social y nos condena, a vivir para trabajar, dispuestos a aceptar cualquier condición laboral. Se supedita al ser humano y a la familia a esta lógica.

Reconocemos que a pesar de esta situación, amigos, vecinos y familiares, voluntarios anónimos, movimientos y entidades sociales, organizaciones obreras, colectivos de Iglesia como Cáritas o Manos Unidas y otros muchos están ofreciendo experiencias de apoyo mutuo, de resistencia pacífica, de alegría en el compartir lo que no sobra. Experiencias que rechazan el individualismo, que mantienen viva la esperanza en que el tiempo dará la razón a los que ahora son olvidados por las estructuras.

Proponemos la Buena Noticia de Jesús de Nazaret, que sigue teniendo una extraordinaria fuerza profética y revolucionaria, pues la escala de valores que nos propone subvierte de raíz el orden establecido. El Evangelio anuncia que la vida humana no tiene otro sentido que dar vida, gastarse en la tarea de hacer posible que otros tengan vida. Por eso hoy debemos “convertir en actores a los que sólo son espectadores”, como decía Guillermo Rovirosa, promotor de la HOAC, o recordar nuevamente que “un joven trabajador vale más que todo el oro del mundo” como afirmaba Cardjin, fundador de la JOC.

Nos sentimos llamados y llamadas a repensar la economía y la política desde el carácter humanizador que tiene el trabajo, y sabiendo que el empleo fijo y para toda la vida probablemente ya no volverá, mientras perdure este sistema capitalista. Hemos de trabajar por garantizar una renta básica para que todas las personas tengan los mínimos para vivir con dignidad, sin renunciar a la defensa de un trabajo digno. Debemos poner nuestra mirada en los que no pueden esperar, no podemos conformarnos con que nuestro modelo de vida se caracterice por la precariedad vital que la crisis ha generado.

Reivindicamos seguir luchando por la defensa y extensión de los derechos sociales y por la necesaria renovación y fortalecimiento del movimiento sindical. Es hora de seguir construyendo pequeñas alternativas en lo económico y en lo relacional, basadas en el incremento del compartir, a veces incluso lo que no sobra, a contracorriente y en contraposición de la cultura falsa e inhumana del “tener más para vivir mejor”. Pequeñas, pero imprescindibles experiencias para imaginar e ir viviendo desde ya un futuro mejor posible frente al “único” pretendido por los que nos han traído hasta la situación actual. Es imprescindible que los cristianos y cristianas trabajemos activamente, junto a nuestros hermanos de trabajo, en la radical “defensa del pueblo deshumanizado, empobrecido y crucificado” en palabras de Ignacio Ellacuría.

Animamos a seguir construyendo esa nueva sociedad, de relaciones humanas, sociales, laborales, que sean  camino de humanización, de fraternidad y vida de comunión.

Anunciamos que las tristezas y las angustias de los trabajadores y trabajadoras, sobre todo de quienes más sufren, son también las  tristezas y angustias de quienes seguimos al Cristo obrero, al carpintero de Nazaret, que proclamó el Reino de Dios y su justicia. Continuamos celebrando la lucha obrera y mientras, tenemos el reto de seguir mostrando el amor al mundo obrero  y la fuerza solidaria  que tiene Jesucristo.
1 de mayo de 2014
[1] Datos de la EPA (1Trim. 2014)
[2] El 92,3% de los contratos registrados durante 2013 fueron de carácter temporal según el informe Foessa “Precariedad y cohesión social”.
[3] Discurso del Papa en su encuentro con el mundo del trabajo en Cagliari, 22-9-2013

miércoles, 23 de octubre de 2013

Por el derecho efectivo a una Educación Pública de Calidad


COMUNICADO DE MOVIMIENTOS DE ACCIÓN CATÓLICA ESPECIALIZADA ANTE LA CONVOCATORIA DE HUELGA GENERAL EDUCATIVA DEL 24 DE OCTUBRE.


La jornada de movilización del jueves será la segunda huelga general de la comunidad educativa en menos de un año. Estudiantes, profesores, padres y madres y organizaciones sociales y sindicales han acordado convocar una jornada de protesta en todas las etapas del sistema educativo, desde infantil a la Universidad, en contra de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, aprobada recientemente.

Ante este hecho, como militantes cristianos, los jóvenes, hombres y mujeres que formamos parte de movimientos de la Acción Católica especializada, estamos convencidos de la importancia de la educación para el desarrollo integral de las personas, así como para la construcción de una sociedad integradora y compensadora de las desigualdades sociales, económicas y culturales, acorde con los principios universales del Evangelio. Como creyentes y seguidores de  Jesús de Nazaret no podemos hacer oídos sordos al clamor de los débiles. (Éx. 3,7-10).

Creemos que una educación pública que permita el acceso de todas y todos, y especialmente de los más necesitados, a todos y cada uno de sus niveles y recursos, es la única garantía que la sociedad ofrece de que todos sus habitantes van a poder desarrollarse y disfrutar de las mismas oportunidades, independientemente de sus capacidades y de sus propios recursos sociales, económicos y culturales.

La nueva ley, ya desde su introducción, define la educación como “el motor que promueve la economía”. Antepone, de esta manera, los intereses de los mercados al desarrollo personal y social del alumnado, que es lo que una ley de educación debe promover. Realmente, ¿queremos que la educación sea esto?

Porque las cosas se pueden plantear de forma bien distinta. La Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis plantea así el sentido de la escuela: «La escuela no puede renunciar a su condición de ser un lugar señalado para la formación integral de la persona»; Juan Pablo II afirmaba que: «La educación consiste en ser la persona cada vez más persona; en que pueda ser más y no solamente que pueda tener más”.

Según la perspectiva que se tome, los  acentos y la orientación de la educación que resultan son muy distintos: economicismo o humanismo.

En el contexto social en el que nos encontramos, con una población en situación de exclusión social que crece cada día, necesitamos más que nunca una ley educativa que promueva la justicia social y que asegure en las aulas la igualdad que en las calles está cada vez más lejana.

Como movimientos de Acción Católica especializada apostamos por una educación:
-   En valores: que nos hagan ser críticos con la manera de vivir imperante. Que nos hagan pensar por nosotros mismos y buscar nuestro lugar en la sociedad que nos merecemos. No en el ser más que los demás, el querer trepar a toda costa, el querer destacar sin importar por qué…
-    En nuevas formas de vivir: más solidarias, respetuosas con nuestros semejantes, con la naturaleza, con las generaciones que aún no han nacido… No en modelos que fomentan las desigualdades, el egoísmo y el pensar que las cosas son así y yo no puedo cambiarlas.
-    En el desarrollo de la persona: que fomente la vocación, el desarrollo de ideas, la originalidad… no sólo que nos prepare para ser un eslabón más de la cadena de producción.
-    En la autonomía: que nos haga protagonistas de nuestras vidas, que nos dé herramientas para la toma de decisiones, que nos ayude a encontrar nuestra vocación, nuestro lugar en el mundo.  Modelos educativos que posibiliten una participación real y activa en la vida social y pública.

Tampoco nos podemos olvidar del contexto económico y social en el que se produce esta nueva reforma educativa.

Llevamos años de aplicación de políticas de recortes de derechos y prestaciones sociales que afectan fundamentalmente a las capas más desfavorecidas de nuestra sociedad, y a las que antes no lo eran y ahora lo van siendo por causa de la situación y del efecto de esas mismas medidas.

Hay un retroceso claro en los derechos laborales y sociales de personas y familias, mientras que los causantes de la crisis no están pagando la enorme deuda que tienen con la sociedad y continúan enriqueciéndose mientras los pobres lo son cada vez más. Estos procesos están llevando a una sociedad cada vez más desigual y el sistema educativo no está quedando, ni mucho menos, al margen de eso.

La educación pública es una conquista histórica de las trabajadores y trabajadoras y pensamos que los recortes en profesorado, becas, libros, comedores, los incrementos de ratios, la disminución de recursos para la atención a la diversidad, para la integración de los inmigrantes, para la Formación Profesional, los aumentos de tasas universitarias y tantas cosas más, van encaminadas a un mismo objetivo: acabar con la igualdad de oportunidades, sobre todo para quienes más la necesitan.
Tristemente se siguen tomando medidas sin la participación de todos los agentes implicados en el proceso educativo. Por todo lo expuesto, queremos manifestar nuestro desacuerdo con el proceso de elaboración y aprobación de la LOMCE y expresar que creemos justa esta convocatoria de huelga.

Sólo desde el diálogo social que necesita tiempo, condiciones y voluntad se podrán responder a estas cuestiones y se podrán poner en marcha medidas legislativas que pongan en el centro y como objetivo a la persona humana, su desarrollo y promoción integral, su crecimiento en humanidad, sin anteponer otro tipo de intereses.

Hacemos un llamamiento a la reflexión de la ciudadanía en general y de nuestras comunidades cristianas en particular, en torno a la educación y lo que ésta debería ser.

domingo, 6 de octubre de 2013

Trabajo Digno

 
El 7 de octubre se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Como afirma la OIT, además de generar un ingreso, el trabajo decente sintetiza las aspiraciones de los individuos durante su vida laboral.

En el ámbito mundial, hay pocos indicios de que se ponga fin a la crisis del empleo. Esta crisis ha acelerado la presión sobre los salarios y las condiciones de trabajo, y ha aumentado la brecha de las desigualdades. Según datos de OIT, más de 200 millones de menores se ven obligados a trabajar como esclavos. Desde 2008 se han perdido cerca de 50 millones de empleos; 205 millones de personas viven sin empleo en todo el mundo y cada puesto de trabajo perdido representa un drama humano. Otros 870 millones —la cuarta parte de los trabajadores de todo el mundo— trabajan con empleos precarios, cuyos ingresos no les permiten superar el umbral de la pobreza en sus hogares.

En Europa la tasa de desempleo es del 11% y los empleos precarios alcanzan ya el 20%, según datos de Eurostat. El desempleo juvenil (22’8%) es alarmante y los mismos jóvenes piensan que no hay futuro para ellos. Estos datos constatan que el mundo del trabajo y las familias trabajadoras son hoy el núcleo del descontento de nuestras sociedades. El trabajo, que es un bien fundamental para las personas, se está convirtiendo en empleo precario e indecente, que sacrifica a los trabajadores y trabajadoras al dios de la competitividad y del mercado. Las personas y sus derechos se ven sometidas a las exigencias de una economía indecente y nos hacen creer que esto es algo natural, normal y necesario.

La solución para lograr la justicia social pasa hoy, por abordar el tema del trabajo digno de manera urgente. La consecución de la meta del trabajo decente en la economía globalizada, requiere la adopción de medidas en el plano europeo e internacional. Pero constatamos que la Unión Europea no pone en el centro de sus decisiones la situación de precariedad de un enorme número de familias en la mayoría de nuestras naciones.

Ante esta situación, desde el Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa (MTCE) queremos hacer un llamamiento a nuestras Iglesias particulares y nacionales, y a la ciudadanía en general, para que tomemos conciencia y nos comprometamos en defender la dignidad humana; es el momento de la participación, de la política, de la responsabilidad. Los trabajadores y trabajadoras del mundo entero hemos de alzar la voz reclamando el derecho a un trabajo decente y a una vida decente. Hemos de reivindicar, desde nuestros movimientos y organizaciones, una economía al servicio de la persona, un trabajo decente y condiciones de vida dignas para todas las personas y familias. Como nos recordaba recientemente el Papa Francisco:

“La sociedad no es justa si no ofrece a todos un trabajo o explota a los trabajadores. ¡El trabajo nos da la dignidad! Quien trabaja es digno, tiene una dignidad especial, una dignidad de persona. (…) “No pagar lo justo, no dar trabajo, porque sólo se ven los balances,  sólo se ve cuánto provecho puedo sacar... ¡Esto va contra Dios! Las personas son menos importantes que las cosas que producen beneficio para los que tienen el poder político, social, económico”.

(Homilía del Papa Francisco. 1 de mayo de 2013)

Nos unimos a quienes reclaman una Europa con una fuerte dimensión social y urgentes políticas para reactivar la economía y la creación de empleo y empleo digno y con derechos.

  

martes, 30 de julio de 2013

Declaración del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos




Apuntes del Seminario Internacional de Trabajadores Cristianos de Europa
Bajo el lema, “Construyamos sociedad fraternal, justa y sostenible” se ha realizado en Haltern am See del  17 al 24 de julio el seminario internacional  del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos. Han sido 8 días de encuentro, de compartir  la vida, de intensos momentos de intercambios y debates, vividos desde una autentica solidaridad y fraternidad por 163 delegados y delegadas venidas de 46 movimientos nacionales presentes en África, las Américas, Asia  y Europa, rompiendo cualquier barrera de lengua, raza o cultura.

El trabajo realizado en los grupos ha posibilitado:  compartir a nivel mundial la situación actual de los derechos sociales de los  trabajadores y trabajadoras, tomar conciencia de cómo son vulnerados sistemáticamente, iluminar esta realidad desde el evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia,  y formular unas pistas de acción a nivel internacional. Todo esto ha permitido que los delegados presenten su vida y la de sus movimientos, descubran otras realidades y se comprometan a llevar acabo algunas acciones.

domingo, 21 de julio de 2013

Comunicado Cursos de Verano 2013: Otra política es posible desde la comunión


Se han celebrado en Salamanca, en la Residencia de los Padres Paúles, los Cursos de Verano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), un espacio de oración, diálogo, profundización y convivencia que hemos compartido alrededor de trescientos militantes y simpatizantes y consiliarios de este movimiento apostólico. La temática que los ha vertebrado ha sido «Ante una democracia rota, otra política es posible desde la comunión».

Los cursos han constado de dos jornadas: Jornadas de Consiliarios, del 8 al 12 de julio, y Jornadas abiertas, dirigidas a militantes y simpatizantes, del 13 al 17 de julio: