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viernes, 30 de noviembre de 2012

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lunes, 9 de enero de 2012

La gente se fía más de la solidaridad familiar que del Estado y del mercado

Gerardo Meil: “La gente se fía más de la solidaridad familiar que del Estado y del mercado”
Al catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid Gerardo Meil su estudio sobre “Individualización y solidaridad familiar” le ha valido el Premio La Caixa de Ciencias Sociales de 2010. En él se detalla que el 75% de los españoles ha pedido algún tipo de ayuda familiar en los últimos años y que la mayoría de la población, algo que no ocurre en países como Francia o Alemania, considera que debe ser así.

Se puede leer una entrevista realizada para Noticias Obreras y acceder al estudio pinchando aquí.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Los derechos sociales, un deber de justicia

 
Editorial de la revista Noticias Obreras del número de enero de 2012
  
Noticias Obreras enero: “El salario en la DSI”Valorando la situación que nos ha llevado a la actual crisis económica y social, Benedicto XVI, en «Caritas in veritate» (n. 25) afirma que el funcionamiento de una economía enferma y las decisiones políticas que se han tomado están deteriorando las condiciones laborales y debilitando las redes de protección social, con «grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad». Y hace un llamamiento a recordar y poner en práctica un principio fundamental de la ética social: «el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad».

Las políticas que se vienen practicando desde hace años, y las que se están aplicando con la crisis, suponen un grave retroceso en el reconocimiento práctico de los derechos sociales. El olvido del principio básico de humanidad que subraya Benedicto XVI, o mejor, su negación al haber puesto en primer lugar la búsqueda del enriquecimiento, es la causa de la actual situación. Por eso, es muy oportuno recordar hoy algunas cosas.

Los derechos sociales de las personas son una parte muy importante de los derechos humanos, vinculados a la dignidad de los seres humanos. Todas las personas, sólo por el hecho de serlo, tienen derecho a la educación, a la sanidad, a una pensión digna para la vejez, a prestaciones sociales adecuadas a cada situación personal y familiar, a prestaciones suficientes en caso de desempleo, a unas condiciones dignas de trabajo, etc. Sin el reconocimiento práctico de los derechos sociales nos resulta más difícil realizar nuestra humanidad.
Los derechos sociales son una conquista, alcanzada con mucho esfuerzo y sacrificio. Una conquista lograda en la lucha por la dignidad de las personas. El reconocimiento de los derechos sociales (aún hoy logrado sólo para una pequeña parte de la humanidad) ha encontrado, siempre, mucha resistencia por parte de los más poderosos económicamente. Por dos razones: porque un trabajador con derechos sociales es una persona más libre, a la que es más difícil explotar y obligar a trabajar como sea para sobrevivir; porque los derechos sociales necesitan financiación y el dinero destinado a hacer efectivos los derechos sociales es dinero que no va a los beneficios económicos privados.

El reconocimiento de los derechos sociales es el resultado de decisiones políticas para dedicar recursos sociales suficientes al ejercicio de los derechos de las personas. Responden a una opción política en el modo de distribuir la riqueza social. Son, pues, una conquista de los empobrecidos que hace avanzar la justicia en la vida social.

Por eso, el reconocimiento práctico de los derechos sociales sirve de termómetro de la calidad democrática de una sociedad, porque mide también el grado de aplicación de la justicia. Y al contrario, su retroceso devalúa la dignidad humana, arruina los logros alcanzados por las personas empobrecidas, reduce la equidad en la distribución de los bienes, degradada la democracia y restringe la libertad de las personas.

Es preciso afirmar con fuerza en el momento actual que la defensa y la extensión de los derechos sociales es un deber de justicia. Deber vinculado a la afirmación de un principio básico de humanidad, el destino universal de los bienes, que Juan Pablo II concretó de una forma que tiene hoy un gran valor para orientar nuestra vida y acción: «Las necesidades de los pobres deben tener preferencia sobre los deseos de los ricos; los derechos de los trabajadores, sobre el incremento de los beneficios» (Toronto, 14 de septiembre de 2004).

Noticias Obreras enero: “El salario en la DSI”

    
“Los derechos sociales son una conquista de los empobrecidos que hace avanzar la justicia en la vida social” (editorial NN.OO. enero 2012). Siguiendo esta línea editorial, estrenamos el año 2012 dedicando el tema del mes de Noticias Obreras a la postura de la Doctrina Social de la Iglesia sobre el trabajo. En concreto , la DSI es clara y sólida a la hora de hablar del salario debido a los trabajadores y sus familias, pues ha de posibilitar una existencia digna.

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Laboral
Seis trabajadores despedidos han evitado el paro al utilizar su experiencia para crear una empresa de economía social en Huelva.

Política
La última Cumbre del Clima celebrada en Durban ha servido para ver cómo “el 1% más rico sacrifica al 99% del mundo”.

Entrevista
Gerardo Meil, autor de “Individualización y solidaridad familiar” afirma que, todavía hoy, “la familia es más fiable que el mercado y el Estado”.

Experiencia
La HOAC de Canarias emite semanalmente en Radio Tamaraceite-Onda Parroquial, un programa dedicado al mundo obrero hoy.
Por otro lado, Víctor Marí nos habla de la escuela fundada por don Milani y su pedagogía liberadora, al celebrarse el 40 aniversario de su llegada a España.

Como novedad, José Luis Cortés inicia una nueva colaboración con Noticias Obreras. Este genial dibujante católico es autor de cómics como “Qué bueno que viniste” o “Pablo, el de los pueblos”. En la actualidad, sus obras aparecen en revistas como “Alandar” y “En la calle”, y en la web “Religión Digital”.

   

martes, 29 de noviembre de 2011

Noticias Obreras diciembre: “Los ajustes amenazan a los temporeros inmigrantes”

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Llegan a los pueblos a comienzos de las campañas agrícolas pero, con los recortes, escasean los servicios de acogida para los temporeros inmigrantes. Con este tema abrimos la portada del mes de diciembre, último número del año de Noticias Obreras.
Laboral | José Morales comenta el discurso de Benedicto XVI a los católicos comprometidos de Alemania, en el que habló de una renovación espiritual e integral de la Iglesia.
Tema del Mes | La deuda, como mecanismo de sometimiento, es una medida injusta. En el Antiguo y el Nuevo Testamento se asocia la deuda al pecado y al perdón.

Entrevista | Rafael Díaz-Salazar acaba de publicar “Desigualdades internacionales. ¡Justicia ya!”, una llamada a combatir globalmente las lacras mundiales del hambre y la pobreza.
Experiencia | La fundadora de las Siervas de San José, una religiosa obrera ha sido canonizada. Su ideario y su misión continúan hoy muy vivos, como se ve en su empresa de inserción. 
Política | ETA ha dejado las armas, con el consiguiente alivio para todo un pueblo cuya libertad estaba secuestrada. Es el principio de un largo y difícil camino.
Otros titulares: el editorial, “El hambre como pecado cultural; “De la acogida a la integración” de Gorka Moreno; “El empleo en el mundo”, de Francisco Porcar; “Televisión, izquierda y hegemonía cultural (y II)”, de Víctor Manuel Marí.

 

martes, 8 de noviembre de 2011

Espiritualidad de las elecciones

 
Unas elecciones representan el reconocimiento y la actualización de una relación ética y moral entre electores y elegidos, cuyo fundamento es la dignidad inviolable de toda persona que los gobernantes se comprometen a salvaguardar y acrecentar usando la verdad y el derecho. Cuando la verdad y el derecho sustentan a la acción política surge la justicia y fructifica la paz. Así, dignidad inviolable de toda persona, verdad, derecho, justicia y paz son los valores que garantizan el bien común. Cuando alguno de ellos es violado o transgredido todo el sistema se derrumba y el gobierno pierde su legitimidad.
 
Espiritualidad de las eleccionesA esta relación moral podemos llamarla espiritualidad de las elecciones y de la acción política. No es una espiritualidad cristiana, que para nosotros es vida según el Espíritu, es laica, pero no podemos negar que es manifestación del Amor de Dios, pues todo lo que afirma la dignidad humana pertenece de suyo a la misericordia de Dios, aunque los actores no le reconozcan, y abre el camino al encuentro definitivo con Él.
 
En el editorial del nº 1528 de Noticias Obreras hablamos de la crisis institucional y moral que padecemos. Esta crisis provoca que estas elecciones generales se celebren en un contexto en el que todo se ha hundido. No hay dignidad humana inviolable, hay unidades de producción y consumo, muchas de ellas inutilizadas e inservibles por y para «los mercados». No hay verdad, la verdad que brota del reconocimiento de la dignidad humana y convierte en humanas las relaciones políticas y sociales, más bien impera la mentira y el engaño como norma política. No hay derecho, hay leyes injustas y decisiones arbitrarias. No hay justicia, hay millones de parados, empobrecidos y desahuciados por el dictado de «los mercados» y la complicidad de los gobiernos. Y no hay paz, como personas estamos permanentemente en riesgo; como sociedad, continuamente amenazados.

Si los partidos en sus campañas no empiezan por reconocer esta situación y su culpabilidad en ello, si no piden perdón como primer paso para restituir la verdad en sus relaciones con los ciudadanos, ¿cómo podemos creer que reconocen la dignidad de toda persona como el principio que fundamenta su acción política, que no mienten ni van a mentir si gobiernan, que van a proceder según el derecho, que sus promesas de justicia son cabales…? Y si no tenemos esta creencia, ¿cómo podemos votarles?

Puede que los partidos y los políticos actúen de espaldas a la dignidad de la persona, pero nosotros, ciudadanos, ¿actuamos en coherencia con esa dignidad?, ¿exigimos que se nos reconozca? Más bien pedimos cosas, queremos tener más. Así terminamos enfrentados contra unos partidos que, presionados por los mercados y por su ineptitud, no pueden dar más; contra una ciudadanía que está convencida de que ser es tener. El conflicto no es moral ni ético, es puramente comercial y cuantitativo, por eso tiene difícil salida.

El camino no es alejarse de la política, dejar de votar y de participar. Eso no conduce a nada. El camino es precisamente el contrario: tomar partido hasta mancharse. Partido por la dignidad humana; partido por la verdad y el derecho; partido por la justicia y la paz. Tomar partido así es vivir, cultivar, difundir y exigir estas virtudes ciudadanas y estos valores políticos. Tomar este partido es comprometerse a crear una nueva cultura en la que pueda fructificar el nuevo hombre, varón y mujer, pues «es propio de la persona humana el no acceder a su plena y verdadera humanidad sino a través de la cultura» (GS. 53). Y si esto es así, el papel y la responsabilidad que la Iglesia tenemos en esta tarea es fundamental. Juan Pablo II nos dijo que «Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no totalmente pensada, no fielmente vivida»*.

La política se ha pervertido y los gobiernos se han convertido en podaderas. Liberar a la política es el reto que nos aguarda.

* Carta de fundación del Consejo Pontificio de la Cultura. 20 de Mayo de 1982.