lunes, 26 de diciembre de 2011
La familia, víctima de la crisis
La Hermandad Obrera de Acción Católica, con motivo de la celebración de la Festividad de la Sagrada Familia el 30 de diciembre de 2011 manifiesta su preocupación por el sufrimiento que la crisis está generando en las familias trabajadoras.
Efectivamente, tal y como señalaba Benedicto XVI recientemente «en la difícil situación que estamos viviendo asistimos, desgraciadamente, a una crisis del trabajo y de la economía acompañada de una crisis de la familias: los conflictos de pareja, los generacionales, los conflictos entre tiempo familiar y tiempo laboral, la crisis del empleo, crean una compleja situación de malestar que influye en la misma vida social».
Las manifestaciones de esta crisis que sufre la familia son amplias y variadas. Desempleo, de alguno o de todos sus miembros; insuficientes recursos económicos para atender las necesidades más básicas; pérdida de la vivienda o serias dificultades para mantenerla; imposibilidad de una atención adecuada a niños y mayores; problemas educativos; conflictos en la convivencia familiar, en algunos casos llegando a la ruptura; ... son algunas de las situaciones que los militantes de la HOAC constamos a nuestro alrededor.
Desde nuestro ser seguidores de Jesucristo queremos denunciar que esta realidad es el resultado de un sistema económico profundamente inhumano, que en pro del máximo beneficio y rentabilidad sacrifica a las personas y pretende eliminar la posibilidad de vida de éstas en una auténtica familia, entendida como una comunidad de amor que cuida de sus miembros y es protagonista en la construcción de una sociedad más justa y fraterna.
Reconocemos el esfuerzo solidario que muchas familias están realizando con sus miembros más débiles y con las familias que están sufriendo los efectos de la crisis como una manifestación del Espíritu de Amor del Señor en medio de nuestra sociedad.
Invitamos a todas las personas y familias cristianas a fijarnos en la Sagrada Familia y a vivir como ella, como la familia obrera de Nazaret. Una familia que experimenta el sufrimiento ("No había sitio para ellos en la posada" Lc. 2, 7; "José se levantó, tomo de noche al niño y a la madre y huyó a Egipto" Mt. 2, 14), una familia que vive de su trabajo y su esfuerzo, una familia que vive la solidaridad ("María se puso en camino a toda prisa para dirigirse a la montaña" para atender a Isabel. Lc 1, 39), una familia que afrontan juntos los problemas y se preocupan unos por otros (como en el relato de Jesús perdido en el templo de Lucas 2, 42-50), una familia en la que todos crecen (Cf. Lc 2, 51-52), . Y todo ello porque es una familia con la voluntad de ser instrumento del Plan de Dios y que pone en Él su confianza ("José hizo como le dijo el ángel del Señor" Mt. 1, 24; "He aquí la esclava del Señor, que se cumpla en mi tu Palabra" Lc. 1, 38; "No sabíais que debo estar en la casa de mi Padre" Lc. 2, 49).
Hacemos un llamamiento al conjunto de la sociedad y a las diferentes Administraciones Públicas para que se pongan todos los medios necesarios para proteger a las familias especialmente afectadas por la crisis, de modo que se garanticen sus derechos sociales básicos (protección social, vivienda, sanidad, educación) y se creen las condiciones que permitan un trabajo decente y digno que favorezca el desarrollo de todos y cada uno de los miembros de la familia y de la misma vida familiar.
Para ello consideramos necesario cultivar una cultura de la solidaridad que supere todas las formas de individualismo y egoísmo existentes y fomente la búsqueda del bien común y la justa distribución de los bienes en nuestra sociedad para construir una única familia: la familia humana.
Valladolid, 30 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
Celebración de la Familia 2011
La HOAC de Valladolid y la Parroquia de Nª Sra. de La Victoria han organizado una Eucaristía con motivo de la Festividad de la Sagrada Familia para celebrar la alegría de vivir en familia, para orar por las familias que están sufriendo por la crisis y para pedir al Señor que las familias cristianas crezcamos en solidaridad.
Tendrá lugar en la parroquia de Nª Sra. de la Victoria (C/ Dársena 4 bis) el próximo viernes 30 de diciembre, a las 19.00 horas.
DOCUMENTOS:
martes, 29 de noviembre de 2011
¡Tú! diciembre: “Políticas humanas”
Tras las recientes elecciones generales, el tema de la portada del ¡Tú! de diciembre tenía que ser la política nuevamente. El nuevo ejecutivo popular se enfrenta a una situación de emergencia social más grave que la anterior etapa de gobierno. Las políticas humanas deberían ser prioridad por encima de los intereses de los mercados.
En la sección “La calle” recogemos la denuncia de un padre en huelga de hambre contra la estafa bancaria que ha dejado a su familia sin ahorros, unos ahorros destinados al tratamiento de su hijo tetrapléjico a causa de un accidente de tráfico.
En “La Ventana del mes” hablamos de los “Círculos del Silencio”, un gesto para llamar la atención sobre la situación de los inmigrantes organizado por la Red Incola de Valladolid.
En “¿Quién es?” entrevistamos a Isabel Salinas presidenta de la plataforma ciudadana de la Zona Norte de Granada, integrada a su vez en la Plataforma Andaluza de Barrios Ignorados.
Noticias Obreras diciembre: “Los ajustes amenazan a los temporeros inmigrantes”

Llegan a los pueblos a comienzos de las campañas agrícolas pero, con los recortes, escasean los servicios de acogida para los temporeros inmigrantes. Con este tema abrimos la portada del mes de diciembre, último número del año de Noticias Obreras.
Laboral | José Morales comenta el discurso de Benedicto XVI a los católicos comprometidos de Alemania, en el que habló de una renovación espiritual e integral de la Iglesia.
Tema del Mes | La deuda, como mecanismo de sometimiento, es una medida injusta. En el Antiguo y el Nuevo Testamento se asocia la deuda al pecado y al perdón.
Entrevista | Rafael Díaz-Salazar acaba de publicar “Desigualdades internacionales. ¡Justicia ya!”, una llamada a combatir globalmente las lacras mundiales del hambre y la pobreza.
Experiencia | La fundadora de las Siervas de San José, una religiosa obrera ha sido canonizada. Su ideario y su misión continúan hoy muy vivos, como se ve en su empresa de inserción.
Política | ETA ha dejado las armas, con el consiguiente alivio para todo un pueblo cuya libertad estaba secuestrada. Es el principio de un largo y difícil camino.
Otros titulares: el editorial, “El hambre como pecado cultural“; “De la acogida a la integración” de Gorka Moreno; “El empleo en el mundo”, de Francisco Porcar; “Televisión, izquierda y hegemonía cultural (y II)”, de Víctor Manuel Marí.
martes, 8 de noviembre de 2011
Espiritualidad de las elecciones
Unas elecciones representan el reconocimiento y la actualización de una relación ética y moral entre electores y elegidos, cuyo fundamento es la dignidad inviolable de toda persona que los gobernantes se comprometen a salvaguardar y acrecentar usando la verdad y el derecho. Cuando la verdad y el derecho sustentan a la acción política surge la justicia y fructifica la paz. Así, dignidad inviolable de toda persona, verdad, derecho, justicia y paz son los valores que garantizan el bien común. Cuando alguno de ellos es violado o transgredido todo el sistema se derrumba y el gobierno pierde su legitimidad.
En el editorial del nº 1528 de Noticias Obreras hablamos de la crisis institucional y moral que padecemos. Esta crisis provoca que estas elecciones generales se celebren en un contexto en el que todo se ha hundido. No hay dignidad humana inviolable, hay unidades de producción y consumo, muchas de ellas inutilizadas e inservibles por y para «los mercados». No hay verdad, la verdad que brota del reconocimiento de la dignidad humana y convierte en humanas las relaciones políticas y sociales, más bien impera la mentira y el engaño como norma política. No hay derecho, hay leyes injustas y decisiones arbitrarias. No hay justicia, hay millones de parados, empobrecidos y desahuciados por el dictado de «los mercados» y la complicidad de los gobiernos. Y no hay paz, como personas estamos permanentemente en riesgo; como sociedad, continuamente amenazados.
Si los partidos en sus campañas no empiezan por reconocer esta situación y su culpabilidad en ello, si no piden perdón como primer paso para restituir la verdad en sus relaciones con los ciudadanos, ¿cómo podemos creer que reconocen la dignidad de toda persona como el principio que fundamenta su acción política, que no mienten ni van a mentir si gobiernan, que van a proceder según el derecho, que sus promesas de justicia son cabales…? Y si no tenemos esta creencia, ¿cómo podemos votarles?
Puede que los partidos y los políticos actúen de espaldas a la dignidad de la persona, pero nosotros, ciudadanos, ¿actuamos en coherencia con esa dignidad?, ¿exigimos que se nos reconozca? Más bien pedimos cosas, queremos tener más. Así terminamos enfrentados contra unos partidos que, presionados por los mercados y por su ineptitud, no pueden dar más; contra una ciudadanía que está convencida de que ser es tener. El conflicto no es moral ni ético, es puramente comercial y cuantitativo, por eso tiene difícil salida.
El camino no es alejarse de la política, dejar de votar y de participar. Eso no conduce a nada. El camino es precisamente el contrario: tomar partido hasta mancharse. Partido por la dignidad humana; partido por la verdad y el derecho; partido por la justicia y la paz. Tomar partido así es vivir, cultivar, difundir y exigir estas virtudes ciudadanas y estos valores políticos. Tomar este partido es comprometerse a crear una nueva cultura en la que pueda fructificar el nuevo hombre, varón y mujer, pues «es propio de la persona humana el no acceder a su plena y verdadera humanidad sino a través de la cultura» (GS. 53). Y si esto es así, el papel y la responsabilidad que la Iglesia tenemos en esta tarea es fundamental. Juan Pablo II nos dijo que «Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no totalmente pensada, no fielmente vivida»*.
La política se ha pervertido y los gobiernos se han convertido en podaderas. Liberar a la política es el reto que nos aguarda.
* Carta de fundación del Consejo Pontificio de la Cultura. 20 de Mayo de 1982.
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